PSICOLOGÍA CLÍNICA, VICTIMOLOGÍA Y FISIOTERAPIA
 

1.- Trastornos de Ansiedad (fobias, angustia y obsesiones).

Existen diversas manifestaciones dentro de los trastornos de ansiedad. La característica común a todas ellas es la presencia de un elevado nivel de malestar caracterizado por sintomatología física variable del tipo sudoración, palpitaciones, sensación de ahogo, sensación de mareo, etc., al pensar o exponerse a un estímulo o situación que el paciente teme o considera peligroso.

Este estímulo o situación temida provoca una intensa sensación de ansiedad por lo que tiende a ser evitada por la persona siempre que tiene ocasión. De este modo, lejos de afrontar la situación, lo que provoca es un incremento del miedo que cada vez hace más complicado su afrontamiento.

Algunas de las consecuencias más frecuentes son: una alteración del estado del ánimo, la sensación de dependencia e incapacidad, la falta de concentración y la disminución del rendimiento. Es el grupo de trastornos que más bajas laborales ocasiona en todo el mundo.

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2.- Trastorno Obsesivo-compulsivo.

El trastorno obsesivo-compulsivo (TOC) pertenece al grupo de los trastornos de ansiedad, pero por sus características especiales merece una mención a parte. Habitualmente se compone de:

Obsesiones: son ideas, pensamientos, imágenes o impulsos recurrentes de tipo egodistónico, es decir, que aparecen en contra de la voluntad del paciente y que provocan un intenso nivel de ansiedad. Son vivenciados como intrusivos, como pensamientos que invaden la conciencia y calificados como repugnantes o absurdos. El paciente lucha por eliminarlos, ignorarlos o suprimirlos, generalmente sin conseguirlo.

Compulsiones: son conductas repetitivas, ritualizadas, que se realizan siguiendo un estricto patrón y unas determinadas reglas. La conducta no constituye un fin en sí misma, sino que está diseñada para provocar o evitar algún acontecimiento o situación futura significativa para el paciente. La conducta ritual se realiza con una sensación de compulsión subjetiva (no se puede evitar) junto con un deseo de resistir a la compulsión, por lo menos inicialmente. En general, el paciente reconoce la falta de sentido de la conducta pero manifiesta no poder evitarla, pues aunque no le provoca placer, sí tiene la función de reducir significativamente, al menos de forma temporal, su nivel de ansiedad.

Las personas que sufren este tipo de trastorno, son plenamente conscientes de ello, vivenciándolo con gran malestar. A veces, puede estar asociado a un sentimiento de culpa o de vergüenza. Las obsesiones y las compulsiones interfieren significativamente en su funcionamiento personal y social.


 
3.- Depresión.

La depresión es un trastorno de tipo emocional que se caracteriza por un estado de abatimiento e infelicidad que puede ser transitorio o permanente.

En terminología psiquiátrica se describe como un síndrome o conjunto de síntomas que afectan principalmente al área afectiva. Las personas que la padecen suelen presentar algunos de los siguientes síntomas:

          - sentimiento constante de tristeza o vacío.
          - disminución del interés por llevar a cabo actividades cotidianas (ocio y/o trabajo)
          - decaimiento
          - irritabilidad
          - aumento o disminución del apetito
          - insomnio o somnolencia
          - pérdida de energía
          - sentimiento de culpa
          - disminución de la capacidad de concentración
          - dificultad para tomar decisiones.


La persona con depresión puede no sentir tristeza, pero sí experimentar pérdida de interés e incapacidad para disfrutar de las actividades lúdicas habituales, así como una vivencia poco motivadora y más lenta del transcurso del tiempo.

La depresión puede tener importantes consecuencias sociales y personales, desde la incapacidad laboral hasta el suicidio.


 
4.- Estrés
El estrés es una respuesta adaptativa del organismo que se activa para hacer frente a una amenaza real o percibida. El problema surge cuando la sensación de amenaza no desaparece y se cronifica, agotando la capacidad de respuesta del organismo.

Se trata, por tanto, de un estado de alerta constante ante una situación donde la persona se siente desbordada por no poseer los recursos adecuados o las habilidades necesarias para afrontarla. Suele venir acompañado de trastornos del sueño, del apetito e irritabilidad.

5.- Trastorno por estrés postraumático (TEPT)
Se trata de un cuadro de estrés que aparece tras la vivencia directa o indirecta (observada, relatada,…) de un suceso traumático, que se manifiesta con síntomas del tipo:

          - recuerdos y pesadillas recurrentes e intrusivas del suceso traumático
          - sensación de estar reviviendo el acontecimiento (recuerdos e imágenes recurrentes o flash back)
          - malestar y respuesta fisiológica intensa al exponerse a estímulos que recuerdan el suceso (taquicardias,
           sudoración, hormigueos, etc.)
          - evitación persistente de estímulos asociados a la situación traumática.

 
6.- Problemas de relación interpersonal.
Se trata de dificultades o conflictos en las relaciones personales cotidianas en alguna de las áreas vitales: laboral, familiar, pareja, etc.

Suelen estar caracterizadas por dificultades o déficits de habilidades de comunicación, en la expresión y recepción de emociones de forma adecuada y en problemas para entender o convivir con los otros, que generalmente provocan un intenso malestar en algún miembro de la relación o en ambos.

 
 7.- Problemas de Pareja
Las relaciones de pareja constituyen uno de los pilares más sólidos de nuestra Salud. Tanto es así, que éstas, pueden deteriorar o potenciar nuestra salud física y/o mental.

Diversos estudios han demostrado que las personas con pareja presentan muchos menos episodios de ansiedad, alteraciones en el estado de ánimo o problemas comunes de salud como catarros o procesos gripales, que las personas sin pareja, bien porque lleven tiempo sin ella o porque acaben de separarse. En este último caso, especialmente los trastornos de ansiedad, depresión, adicciones y recaídas de otros trastornos, cobran una importancia fundamental.

En ocasiones, la relación de pareja puede actuar como una potente fuente de estrés o en cambio, como un fuerte sistema de apoyo emocional y social, favoreciendo la satisfacción y bienestar de la persona.

El objetivo de la intervención psicológica con parejas es identificar los factores tanto personales como de la propia relación, que provocan y/o mantienen el conflicto entre ambas partes, para establecer un plan estructurado de trabajo orientado a mejorar la calidad en la relación y la satisfacción individual mediante recursos y estrategias de afrontamiento positivas.

La terapia de pareja consistiría en términos generales en:

          - Identificar las áreas problemas de la pareja.
          - Potenciar recursos personales de manejo con el otro.
          - Entrenar habilidades para comunicarse más adecuadamente.
          - Entrenar habilidades de resolución de conflictos.
          - Aprender a entender y aceptar al otro.
          - Aprender a expresar y recibir emociones.
          - Aumentar la satisfacción y la sensación de agrado dentro de la pareja.

 
 8.- Procesos de separación y divorcio
La separación es, sin duda, una de las situaciones más estresante para los implicados.

La demanda de asesoramiento psicológico a lo largo del proceso de separación ha aumentado en los últimos años notablemente. El psicólogo clínico interviene en todos y cada uno de los momentos de este duro proceso:

Previo al proceso de separación

          - Dudas y/o problemas dentro de la relación.
          - Distanciamiento emocional.
          - Toma de decisiones

Durante la separación

          - Manejo del cese de la convivencia
          - Intervención en negociaciones: convenio regulador, mediación familiar, etc.

Tras la separación

          - Afrontamiento de la pérdida de la relación.
          - Adaptación a las nuevas rutinas.
          - Manejo de factores psicológicos y emocionales alterados.
          - Reajuste de factores familiares, sociales, laborales, etc.

 
 9.- Trastornos de la sexualidad
Se trata de un conjunto de disfunciones o dificultades que cursan con malestar cuando se intenta mantener relaciones sexuales, ya sea por un problema de tipo personal o de la pareja.

En este grupo de trastornos se incluye la eyaculación precoz, la disfunción eréctil, el vaginismo (dificultad o imposibilidad de mantener una penetración debido a la rigidez de los músculos vaginales), dispareunia (dolor durante el coito), déficit o exceso de deseo sexual, exhibicionismo, orientación e identidad sexual, etc.


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